«A picture with a smile and perhaps, a tear».
Intertítulo, The Kid
Dirigida por: Charles Chaplin
Guión: Charles Chaplin
Música: Charles Chaplin (1971)
Fotografía: Roland Totheroh
Estelarizada por: Charles Chaplin, Jackie Coogan, Edna Purviance, Carl Miller, Tom Wilson.
El cine, como todo el arte, tiene la doble de función de entretener y denunciar. Sí, nos puede hacer reír o llorar pero también sirve para mostrar situaciones que no siempre son visibles. En esta cinta, Chaplin, entre risa y broma, nos deja muchas reflexiones sobre la paternidad y las obligaciones de los padres para con sus hijos así como la pregunta de ¿La paternidad viene por las actitudes diarias y el trato directo o meramente por los vínculos sanguíneos?
La historia se centra en el personaje de The tramp, interpretado por Chaplin, que se encuentra con un bebé y lo adopta como suyo. Lo educa, le da de comer, le enseña. A pesar de su pobreza, intenta proveerle un mejor futuro al niño.
Chaplin fue uno de los mejores directores de la historia, sin duda alguna. Sus méritos son notorios, considerando, además, las limitaciones técnicas de la época. Los movimientos de cámara son correctos y las decisiones siempre acertadas. Dirigir también implica dar consejos a los actores y llevarlos a dar su mejor interpretación, algo que, precisamente, Chaplin hace en este film.
Además de ser un gran director, Chaplin fue un extraordinario escritor. Entendía muy bien la teoría y sus argumentos eran siempre relevantes, llenos de crítica social y económica y todo eso dentro del contexto de la comedia. Transmitir un mensaje no es sencillo, pero hacerlo entre risas y bromas es muy complejo, y Chaplin lo hacía de manera magistral. Esta cinta, por supuesto, no es la execpción.
La actuación es muy buena en líneas generales. Charles Chaplin comprendía muy bien el uso del humor físico como herramienta para sacar carcajadas al espectador. Destaca, por supuesto, el trabajo de Jackie Coogan que interpreta a the kid. Actuar es muy complicado y hacerlo a esa edad lo es aún más y el pequeño Coogan lo hace de maravilla.
En años posteriores a su estreno, Chaplin compuso un score para la cinta y consiguió darle, si cabe, un tono más cómico a la película.
Algunas veces se ha dicho que la cinematografía en las películas blanco y negro es innecesaria. La afirmación anterior es falsa por completo pues la cinematografía en B&W también sirve para reflejar las emociones de los personajes y pintar las escenas. Las oportunidades de trabajar con estas configuraciones ausentes de color permiten mostrar, aún más a detalle, la esencia moral de cada una de estas figuras.
Mi veredicto: Una película que vale la pena, sin duda. Un clásico entre los clásicos. Probablemente de las mejores de Chaplin.
Mi calificación: 10/10
Imagen: https://www.imdb.com/title/tt0012349/mediaviewer/rm1666648064

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