«Say hello to my little friend!»
Tony Montana, Scarface
Dirigida por: Brian De Palma
Guión: Oliver Stone, a partir del guión de Howard Hawks y Ben Hecht [1932] basado en la novela de Armitage Trail.
Música: Giorgio Moroder
Fotografía: John A. Alonzo
Estelarizada por: Al Pacino, Steven Bauer, Michelle Pfeiffer, Mary Elizabeth Mastrantonio, Robert Loggia, Miriam Colon, F. Murray Abraham, Paul Shenar
Hay películas buenas y malas; peores o mejores; pocas, sin embargo, adquieren relevancia cultural y las que lo hacen se convierten en iconos perpetuos. Justo ese es el caso de Scarface.
La historia trata sobre Tony Montana, un cubano que llega a Estados Unidos en el fenómeno del Mariel y que rápidamente se acomoda en el crimen organizado y el negocio de la cocaína. Vemos su ascenso al poder, la cima del mundo y su caída. Un elemento interesante de la cinta es, además de la acción, la pérdida de razón del personaje central. Cada día más errático y más borracho de su propio poder.
De Palma es un director muy interesante con proyectos excelentes y otros muy malos. Con claras influencias del Maestro Hitchock, De Palma tiene obras espectaculares (Body Double, por ejemplo) pero a veces se sale de esa línea y se pierde un poco. Si bien es cierto que Scarface es una película de culto y culturalmente muy importante, su trabajo detrás de cámaras no es tan bueno. Hay malos cortes, tomas sospechosas y ciertas escenas se sienten demasiado lentas o forzadas.
El guión tiene cosas muy destacadas. El desarrollo del personaje de Tony Montana (Al Pacino) es espectacular y su inestabilidad mental y emocional resulta muy apasionante. Otros personajes, como Sosa (Shenar) tienen nulo crecimiento y algunos diálogos se sienten flojos.
La actuación… ¿Qué decir? Al Pacino regala su papel más divertido -y quizá el más parodiado-. No hace un buen trabajo y se siente muy sobrado, sin embargo, es precisamente ese forzar tanto las cosas que hace de Scarface lo que es. Bauer cumple muy bien y Pfeiffer está genial.
La música es toda la gloria de los años 80. No tiene desperdicio alguno. Sin duda una maravilla.
La fotografía trata de emular en muchas cosas a lo que Gordon Willis hizo en El Padrino así como lo que el propio Alonzo hizo en Chinatown (1974) y lo consigue bastante bien. En este sentido estamos ante uno de los grandes aciertos de la película.
Mi veredicto: Culturalmente importante. Vale la pena verla. Técnicamente no es el mejor trabajo del director ni de los actores pero la realidad es que funciona, mucho.
Mi calificación: 8/10
Foto: https://www.imdb.com/title/tt0086250/mediaviewer/rm512766208

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